táculos?... -A veces, los hay. -Pero, en ocasiones, te los inventas por comodidad o por cobardía. -¡Con qué habilidad formula el diablo la apariencia de esos pretextos para no trabajar...!, porque bien conoce que la pereza es la madre de todos los vicios.

Num 506 Desarrollas una incansable actividad. Pero no te conduces con orden y, por tanto, careces de eficacia. -Me recuerdas lo que oí, en una ocasión, de labios muy autorizados. Quise alabar a un súbdito delante de su superior, y comenté: ¡cuánto trabaja! -Me dieron esta respuesta: diga usted mejor ¡cuánto se mueve!...
       -Desarrollas una incansable actividad estéril... ¡Cuánto te mueves!

Num 507 Para quitar importancia a la labor de otro, susurraste: no ha hecho más que cumplir con su deber.
       Y yo añadí: -¿te parece poco?... Por cumplir nuestro deber nos da el Señor la felicidad del Cielo: "euge serve bone et fidelis... intra in gaudium Domini tui" -muy bien, siervo bueno y fiel, ¡entra en el gozo eterno!

Num 508 El Señor tiene derecho -y cada uno de nosotros obligación- a que "en todo instante" le glorifiquemos. Luego, si desperdiciamos el tiempo, robamos gloria a Dios.

Num 509 Te consta que la labor es urgente, y que un minuto concedido a la comodidad supone un tiempo sustraído a la gloria de Dios. -¿A qué esperas, pues, para aprovechar a conciencia todos los instantes?
       Además, te aconsejo que consideres si esos minutos que te sobran, a lo largo de la jornada -¡bien sumados, resultan horas!-, no obedecen a tu desorden o a tu poltronería.

Num 510 La tristeza y la intranquilidad son proporcionales al tiempo perdido. -Cuando sientas impaciencia santa por aprovechar todos los minutos, la alegría y la paz te colmarán, porque no pensarás en ti.

Num 511 ¿Preocupaciones?... -Yo no tengo preocupaciones -te dije-, porque tengo muchas ocupaciones.

Num 512 Pasas por una etapa crítica: un cierto temor vago; dificultad en adaptar el plan de vida; un trabajo agobiador, porque no te alcanzan las veinticuatro horas del día, para cumplir con todas tus obligaciones...
       -¿Has probado a seguir el consejo del Apóstol: "hágase todo con decoro y con orden"?, es decir, en la presencia de Dios, con El, por El y sólo para El.

Num 513 Cuando distribuyas tu tiempo, has de pensar también en qué emplearás los espacios libres que se presenten a horas imprevistas.

Num 514 Siempre he entendido el descanso como apartamiento de lo contingente diario, nunca como días de ocio.
       Descanso significa represar: acopiar fuerzas, ideales, planes... En pocas palabras: cambiar de ocupación, para volver después -con nuevos bríos- al quehacer habitual.

Num 515 Ahora, que tienes muchas cosas que hacer, han desaparecido todos "tus problemas"... -Sé sincero: como te has decidido a trabajar por El, ya no te queda tiempo para pensar en tus egoísmos.

Num 516 Las jaculatorias no entorpecen la labor, como el latir del corazón no estorba el movimiento del cuerpo.

Num 517 Santificar el propio trabajo no es una quimera, sino misión de todo cristiano...: tuya y mía.
       -Así lo descubrió aquel ajustador, que comentaba: "me vuelve loco de contento esa certeza de que yo, manejando el torno y cantando, cantando mucho -por dentro y por fuera-, puedo hacerme santo...: ¡qué bondad la de nuestro Dios!"

Num 518 La labor se te antoja ingrata, especialmente cuando contemplas lo poco que aman a Dios tus compañeros, al paso que huyen de la gracia y del bien que deseas prestarles.
       Has de procurar compensar tú todo lo que ellos omiten, dándote también a Dios en el trabajo -como no lo habías hecho hasta ahora-, convirtiéndolo en oración que sube al Cielo por la humanidad.

Num 519 Trabajar con alegría no equivale a trabajar "alegremente", sin profundidad, como quitándose de encima un peso molesto...
       -Procura que, por atolondramiento o por ligereza, no pierdan valor tus esfuerzos y, a fin de cuentas, te expongas a presentarte ante Dios con las manos vacías.

Num 520 Algunos se mueven con prejuicios en el trabajo: por principio, no se fían de nadie y, desde luego, no entienden la necesidad de buscar la santificación de su oficio. Si les hablas, te responden que no les añadas otra carga a la de su propia labor, que soportan de mala gana, como un peso.
       -Esta es una de las batallas de paz que hay que vencer: encontrar a Dios en la ocupación y -con El y como El- servir a los demás.

Num 521 Te asustas ante las dificultades, y te retraes. ¿Sabes qué resumen puede trazarse de tu comportamiento?: ¡comodidad, comodidad y comodidad!
       Habías dicho que estabas dispuesto a gastarte, y a gastarte sin limitaciones, y te me quedas en aprendiz de héroe. ¡Reacciona con madurez!

Num 522 Estudiante: aplícate con espíritu de apóstol a tus libros, con la convicción íntima de que esas horas y horas son ya, ¡ahora!, un sacrificio espiritual ofrecido a Dios, provechoso para la humanidad, para tu país, para tu alma.

Num 523 Tienes un caballo de batalla que se llama estudio: te pro