pones mil veces aprovechar el tiempo y, sin embargo, te distrae cualquier cosa. A veces te cansas de ti mismo, por la escasa voluntad que muestras; aunque todos los días recomienzas de nuevo.
       ¿Has probado a ofrecer tu estudio por intenciones apostólicas concretas?

Num 524 Es más fácil bullir que estudiar, y menos eficaz.

Num 525 Si sabes que el estudio es apostolado, y te limitas a estudiar para salir del paso, evidentemente tu vida interior anda mal.
       Con ese abandono, pierdes el buen espíritu y, como sucedió a aquel trabajador de la parábola que escondió con cuquería el talento recibido, si no rectificas, puedes autoexcluirte de la amistad con el Señor, para encenagarte en tus cálculos de comodidad.

Num 526 Es necesario estudiar... Pero no es suficiente.
       ¿Qué se conseguirá de quien se mata por alimentar su egoísmo, o del que no persigue otro objetivo que el de asegurarse la tranquilidad, para dentro de unos años?
       Hay que estudiar..., para ganar el mundo y conquistarlo para Dios. Entonces, elevaremos el plano de nuestro esfuerzo, procurando que la labor realizada se convierta en encuentro con el Señor, y sirva de base a los demás, a los que seguirán nuestro camino...
       -De este modo, el estudio será oración.

Num 527 Después de conocer tantas vidas heroicas, vividas por Dios sin salirse de su sitio, he llegado a esta conclusión: para un católico, trabajar no es cumplir, ¡es amar!: excederse gustosamente, y siempre, en el deber y en el sacrificio.

Num 528 Cuando comprendas ese ideal de trabajo fraterno por Cristo, te sentirás más grande, más firme, y todo lo feliz que se puede ser en este mundo, que tantos se empeñan en hacer destartalado y amargo, porque andan exclusivamente tras de su yo.

Num 529 La santidad está compuesta de heroísmos. -Por tanto, en el trabajo se nos pide el heroísmo de "acabar" bien las tareas que nos corresponden, día tras día, aunque se repitan las mismas ocupaciones. Si no, ¡no queremos ser santos!

Num 530 Me convenció aquel sacerdote amigo nuestro. Me hablaba de su labor apostólica, y me aseguraba que no hay ocupaciones poco importantes. Debajo de este campo cuajado de rosas -decía-, se esconde el esfuerzo silencioso de tantas almas que, con su trabajo y oración, con su oración y trabajo, han conseguido del Cielo un raudal de lluvias de la gracia, que todo lo fecunda.

Num 531 Pon en tu mesa de trabajo, en la habitación, en tu cartera..., una imagen de Nuestra Señora, y dirígele la mirada al comenzar tu tarea, mientras la realizas y al terminarla. Ella te alcanzará -¡te lo aseguro!- la fuerza para hacer, de tu ocupación, un diálogo amoroso con Dios.

	Frivolidad

Num 532 Cuando se piensa con la mente clara en las miserias de la tierra, y se contrasta ese panorama con las riquezas de la vida con Cristo, a mi juicio, no se encuentra más que una palabra que califique -con expresión rotunda- el camino que elige la gente: necedad, necedad, necedad.
       La mayoría de los hombres no es que nos equivoquemos; nos sucede algo bastante peor: somos tontos de remate.

Num 533 Triste cosa, que no quieras esconderte como un sillar, para sostener el edificio. Pero que te conviertas en piedra, donde tropiezan los demás...: ¡eso me parece de malvados!

Num 534 No te escandalices porque haya malos cristianos, que bullen y no practican. El Señor -escribe el Apóstol- "ha de pagar a cada uno según sus obras": a ti, por las tuyas; y a mí, por las mías.
       -Si tú y yo nos decidimos a portarnos bien, de momento ya habrá dos pillos menos en el mundo.

Num 535 Mientras no luches contra la frivolidad, tu cabeza semejará al puesto de un chamarilero: no guardará más que utopías, ilusiones y... trastos viejos.

Num 536 Tienes una dosis de frescura que, si la emplearas con sentido sobrenatural, te serviría para ser un cristiano formidable... -Pero, tal como la usas, no pasas de ser un formidable fresco.

Num 537 Con ese tomarte todo a la ligera, me recuerdas aquella vieja jácara:
       -¡Qué viene el león!, le dijeron. Y contestó el cándido naturalista: -Y a mí, qué: ¡si yo cazo mariposas!

Num 538 Una persona terrible: el ignorante y, a la vez, trabajador infatigable.
       Cuídame, aunque te caigas de viejo, el afán de formarte más.

Num 539 Excusa propia del hombre frívolo y egoísta: "no me gusta comprometerme en nada".

Num 540 No quieres ni lo uno -el mal- ni lo otro -el bien-... Y así, cojeando con entrambos pies, además de equivocar el camino, tu vida queda llena de vacío.

Num 541 "In medio virtus..." -En el medio está la virtud, dice la sabia sentencia, para apartarnos de los extremismos. -Pero no vayas a caer en la equivocación de convertir ese consejo en eufemismo para encubrir tu comodidad, cuquería, tibieza, frescura, falta de ideales, adocenamiento.
       Medita aquellas palabras de la Escritura Santa: "¡ojalá fueras frío, o caliente! Mas por cuanto eres tibio y no frío, ni caliente, estoy para vomitarte de mi boca".

Num 542 Nunca llegas al meollo. ¡S