iempre te quedas en lo accidental! -Permíteme que te repita con la Escritura Santa: ¡no haces más que "hablar al aire"!

Num 543 No te comportes tú como ésos que, oyendo un sermón, en lugar de aplicarse personalmente la doctrina, juzgan: ¡qué bien le irá esto a Fulano!

Num 544 A veces, algunos piensan que la calumnia no tiene mala intención: es la hipótesis -dicen- con que la ignorancia explica lo que desconoce o no comprende, para darse tono de enterada.
       Pero es doblemente mala: por ignorante y por mentirosa.

Num 545 No hables con tanta irresponsabilidad... ¿No comprendes que, en cuanto tú arrojas la primera piedra, otros -en el anonimato- organizan una pedrea?

Num 546 ¿Eres tú mismo el que crea esa atmósfera de descontento entre los que te rodean? -Perdona entonces que te diga que, además de malvado, eres...  estúpido.

Num 547 Ante la desgracia o el error, resulta una triste satisfacción poder decir: "lo había previsto".
       Significaría que no te importaba la desventura ajena: porque deberías haberla remediado, si estaba en tu mano.

Num 548 Hay muchos modos de sembrar desorientación... -Basta, por ejemplo, señalar la excepción como regla general.

Num 549 Dices que eres católico... -Por eso, qué pena me das, cuando compruebo que tus convicciones no son lo suficientemente sólidas, como para llevarte a vivir un catolicismo de acción, sin soluciones de continuidad y sin salvedades.

Num 550 Causaría risa, si no fuera tan dolorosa, esa ingenuidad tuya con la que aceptas -por ligereza, ignorancia, complejo de inferioridad...- las paparruchas más burdas.

Num 551 Suponen los tontos, los desaprensivos, los hipócritas, que los demás son también de su condición... Y -esto es lo penoso-, como si lo fueran, los tratan.

Num 552 Malo sería que perdieses tú el tiempo, que no es tuyo, sino de Dios, y para su gloria. Pero si, además, haces que otros lo pierdan, disminuyes por un lado tu prestigio y, por otro, acrecientas el fraude de gloria que debes a Dios.

Num 553 Te falta la madurez y el recogimiento propios de quien camina por la vida con la certeza de un ideal, de una meta. -Reza a la Virgen Santa, para que aprendas a ensalzar a Dios con toda tu alma, sin dispersiones de ningún género.

	Naturalidad

Num 554 Cristo resucitado: el más grande de los milagros no fue visto más que por unos pocos..., los necesarios. La naturalidad es la firma de las empresas divinas.

Num 555 Cuando se trabaja única y exclusivamente por la gloria de Dios, todo se hace con naturalidad, sencillamente, como quien tiene prisa y no puede detenerse en "mayores manifestaciones", para no perder ese trato -irrepetible e incomparable- con el Señor.

Num 556 ¿Por qué -preguntabas indignado- el ambiente y los medios de apostolado han de ser feos, sucios... y complejos? -Y añadías: ¡si cuesta lo mismo!
       -A mí me pareció tu indignación muy razonable. Y pensé que Jesús se dirigía y atraía a todos: pobres y ricos, sabios e ignorantes, alegres y tristes, jóvenes y ancianos... ¡Qué amable y natural -sobrenatural- es su figura!

Num 557 Para la eficacia, naturalidad. -¿Qué cabe esperar de un pincel -aun en manos de un gran pintor-, si lo envuelven con caperuza de seda?

Num 558 Los santos resultan siempre "incómodos" para los demás.

Num 559 ¿Santos, anormales?... Ha llegado la hora de arrancar ese prejuicio.
       Hemos de enseñar, con la naturalidad sobrenatural de la ascética cristiana, que ni siquiera los fenómenos místicos significan anormalidad: es ésa la naturalidad de esos fenómenos..., como otros procesos psíquicos o fisiológicos tienen la suya.

Num 560 Te hablaba del horizonte, que se abre a nuestros ojos, y del camino que debemos recorrer. -¡No tengo pegas!, declaraste, como extrañado de "no tenerlas"...
       -Grábate bien esto en la cabeza: ¡¡es que no debe haberlas!!

Num 561 Evita esa adulación ridícula que, quizá de un modo inconsciente, manifiestas a veces al que hace cabeza, convirtiéndote en altavoz sistemático de sus gustos o de sus opiniones en puntos intrascendentes.
       -Pon más cuidado aún, sin embargo, en no empeñarte en mostrar sus defectos como detalles graciosos, llegando a una familiaridad que le desautoriza, o -¡triste servicio le prestarías!- a la deformación de convertir lo que está mal en algo chistoso.

Num 562 Creas a tu alrededor un clima artificial, de desconfianza, de sospecha, porque, cuando hablas, causas la impresión de jugar al ajedrez: cada palabra, pensando en la cuarta jugada posterior.
       Fíjate que el Evangelio, al relatar la triste figura cautelosa e hipócrita de los escribas y fariseos, refiere que hacían preguntas a Jesús, le exponían cuestiones, "ut caperent eum in sermone" -¡para retorcer sus palabras! -Huye de ese comportamiento.

Num 563 La naturalidad nada tiene que ver con la zafiedad, ni con la suciedad, ni con la pobretería, ni con la mala educación.
       Algunos se empeñan en reducir el servicio a Dios al trabajo con el mundo de la miseria y -perdonad- de los pio