jos. Esta tarea es y será necesaria y admirable; pero, si nos quedamos exclusivamente ahí, aparte de que abandonaríamos a la inmensa mayoría de las almas, cuando hayamos sacado a los necesitados de esa situación, ¿les ignoraremos?

Num 564 ¿Que eres indigno? -Pues... procura hacerte digno. Y se acabó.

Num 565 ¡Qué ansias tienes de ser extraordinario!... -Lo que te pasa es ¡vulgarísimo!

Num 566 Bienaventurada eres porque has creído, dice Isabel a nuestra Madre. -La unión con Dios, la vida sobrenatural, comporta siempre la práctica atractiva de las virtudes humanas: María lleva la alegría al hogar de su prima, porque "lleva" a Cristo.

	Veracidad

Num 567 Hacías tu oración delante de un Crucifijo, y tomaste esta decisión: más vale sufrir por la verdad, que la verdad tenga que sufrir por mí.

Num 568 ¡Muchas veces la verdad es tan inverosímil!... sobre todo, porque siempre exige coherencia de vida.

Num 569 Si te molesta que te digan la verdad, entonces... ¿para qué preguntas?
       -¿Quizá pretendes que te respondan con tu verdad, para justificar tus descaminos?

Num 570 Aseguras que tienes mucho respeto a la verdad... ¿Por eso te colocas siempre a tan "respetuosa" distancia?

Num 571 No te portes como un memo: nunca es fanatismo querer cada día conocer mejor, y amar más, y defender con mayor seguridad, la verdad que has de conocer, amar y defender.
       En cambio -lo digo sin miedo- caen en el sectarismo los que se oponen a esta lógica conducta, en nombre de una falsa libertad.

Num 572 Resulta fácil -también ocurría en tiempo de Jesucristo- decir que no: negar o poner en entredicho una verdad de fe. -Tú, que te declaras católico, has de partir del "sí".
       -Después, con el estudio, serás capaz de exponer los motivos de tu certeza: de que no hay contradicción -no la puede haber- entre Verdad y ciencia, entre Verdad y vida.

Num 573 No me abandones la tarea, no te apartes del camino, aunque hayas de convivir con personas llenas de prejuicios, como si la base de los razonamientos, o el significado de los términos, quedase definido por el comportamiento o por las afirmaciones de ellos.
       -Esfuérzate para que te entiendan..., pero, si no lo consigues, sigue adelante.

Num 574 Encontrarás gentes a las que, por su obtusa tozudez, podrás difícilmente persuadir... Pero, fuera de esos casos, merece la pena aclarar las discordancias, y aclararlas con toda la paciencia que haga falta.

Num 575 Algunos no oyen -no desean oír- más que las palabras que llevan en su cabeza.

Num 576 Para tantos, la comprensión que exigen a los demás consiste en que todos se pasen a su partido.

Num 577 No puedo creer en tu veracidad, si no sientes desazón, ¡y desazón molesta!, ante la mentira más pequeña e inocua, que nada tiene de pequeña ni de inocua, porque es ofensa a Dios.

Num 578 ¿Por qué miras, y oyes, y lees, y hablas con intención bajuna, y tratas de recoger lo "malo" que reside, no en la intención de los demás, sino sólo en tu alma?

Num 579 Cuando no hay rectitud en el que lee, resulta difícil que descubra la rectitud del que escribe.

Num 580 El sectario no ve más que sectarismo en todas las actividades de los demás. Mide al prójimo con la medida enteca de su corazón.

Num 581 Pena me causó aquel hombre de gobierno. Intuía la existencia de algunos problemas, lógicos por otra parte en la vida..., y se asustó y se molestó cuando se los comunicaron. Prefería desconocerlos, vivir con la media luz o con la penumbra de su visión, para permanecer tranquilo.
       Le aconsejé que los afrontara con crudeza y con claridad, precisamente para que dejaran de existir, y le aseguré que entonces sí viviría con la verdadera paz.
       Tú, no resuelvas los problemas, propios y ajenos, ignorándolos: esto sería comodidad, pereza, abrir la puerta a la acción del diablo.

Num 582 ¿Has cumplido con tu deber?... ¿Tu intención ha sido recta?... ¿Sí? -Entonces no te preocupes porque haya personas anormales, que descubran el mal que no existe más que en su mirada.

Num 583 Te preguntaron -inquisitivos- si juzgabas buena o mala aquella decisión tuya, que ellos consideraban indiferente.
       Y, con segura conciencia, contestaste: "sólo sé dos cosas: que mi intención es limpia y que... conozco bien lo que me cuesta". Y añadiste: Dios es la razón y el fin de mi vida, por eso me consta que nada hay indiferente.

Num 584 Le has explicado tus ideales y tu conducta, segura, firme, de católico: y pareció que aceptaba y comprendía el camino. -Pero luego te has quedado con la duda de si habrá ahogado su comprensión entre sus no muy ordenadas costumbres...
       -Búscale de nuevo, y aclárale que la verdad se acepta para vivirla o para intentar vivirla.

Num 585 ¿Quiénes son ellos para experimentar?... ¿Por qué tienen que desconfiar?, me comentas. -Mira: respóndeles, de mi parte, que desconfíen de su propia miseria,... y continúa con tranquilidad tus pasos.

Num 586 Te dan compasión... -Con una total falta de gallardía, tiran la piedra y esconden 