gradar y bien parecer, se arreglan los que se aman?... -Pues así has de arreglar y componer tu alma.

Num 668 La gracia actúa, de ordinario, como la naturaleza: por grados. -No podemos propiamente adelantarnos a la acción de la gracia: pero, en lo que de nosotros depende, hemos de preparar el terreno y cooperar, cuando Dios nos la concede.
       Es menester lograr que las almas apunten muy alto: empujarlas hacia el ideal de Cristo; llevarlas hasta las últimas consecuencias, sin atenuantes ni paliativos de ningún género, sin olvidar que la santidad no es primordialmente obra de brazos. La gracia, normalmente, sigue sus horas, y no gusta de violencias.
       Fomenta tus santas impaciencias..., pero no me pierdas la paciencia.

Num 669 Corresponder a la gracia divina -preguntas-, ¿es de justicia...?, ¿de generosidad...?
       -¡De Amor!

Num 670 "Me bullen en la cabeza los asuntos en los momentos más inoportunos...", dices.
       Por eso te he recomendado que trates de lograr unos tiempos de silencio interior,... y la guarda de los sentidos externos e internos.

Num 671 "Quédate con nosotros, porque ha oscurecido..." Fue eficaz la oración de Cleofás y su compañero.
       -¡Qué pena, si tú y yo no supiéramos "detener" a Jesús que pasa!, ¡qué dolor, si no le pedimos que se quede!

Num 672 Esos minutos diarios de lectura del Nuevo Testamento, que te aconsejé -metiéndote y participando en el contenido de cada escena, como un protagonista más-, son para que encarnes, para que "cumplas" el Evangelio en tu vida..., y para "hacerlo cumplir".

Num 673 Antes te "divertías" mucho... -Pero ahora que llevas a Cristo en ti, se ha llenado tu vida entera de sincera y comunicativa alegría. Por eso atraes a otros.
       -Trátale más, para llegar a todos.

Num 674 ¡Cuidado: hila muy fino! -Procura que, al alzar tú la temperatura del ambiente que te rodea, no baje la tuya.

Num 675 Acostúmbrate a referir todo a Dios.

Num 676 ¿No observas cómo muchos de tus compañeros saben demostrar gran delicadeza y sensibilidad, en su trato con las personas que aman: su novia, su mujer, sus hijos, su familia...?
       -Diles -¡y exígete tú mismo!- que el Señor no merece menos: ¡que le traten así! Y aconséjales, además, que sigan con esa delicadeza y esa sensibilidad, pero vividas con El y por El, y alcanzarán una felicidad nunca soñada, también aquí en la tierra.

Num 677 El Señor sembró en tu alma buena simiente. Y se valió -para esa siembra de vida eterna- del medio poderoso de la oración: porque tú no puedes negar que, muchas veces, estando frente al Sagrario, cara a cara, El te ha hecho oír -en el fondo de tu alma- que te quería para Sí, que habías de dejarlo todo... Si ahora lo niegas, eres un traidor miserable; y, si lo has olvidado, eres un ingrato.
       Se ha valido también -no lo dudes, como no lo has dudado hasta ahora- de los consejos o insinuaciones sobrenaturales de tu Director, que te ha repetido insistentemente palabras que no debes pasar por alto; y se valió al comienzo, además -siempre para depositar la buena semilla en tu alma-, de aquel amigo noble, sincero, que te dijo verdades fuertes, llenas de amor de Dios.
       -Pero, con ingenua sorpresa, has descubierto que el enemigo ha sembrado cizaña en tu alma. Y que la continúa sembrando, mientras tú duermes cómodamente y aflojas en tu vida interior. -Esta, y no otra, es la razón de que encuentres en tu alma plantas pegajosas, mundanas, que en ocasiones parece que van a ahogar el grano de trigo bueno que recibiste...
       -¡Arráncalas de una vez! Te basta la gracia de Dios. No temas que dejen un hueco, una herida... El Señor pondrá ahí nueva semilla suya: amor de Dios, caridad fraterna, ansias de apostolado... Y, pasado el tiempo, no permanecerá ni el mínimo rastro de la cizaña: si ahora, que estás a tiempo, la extirpas de raíz; y mejor, si no duermes y vigilas de noche tu campo.

Num 678 ¡Dichosas aquellas almas bienaventuradas que, cuando oyen hablar de Jesús -y El nos habla constantemente-, le reconocen al punto como el Camino, la Verdad y la Vida!
       -Bien te consta que, cuando no participamos de esa dicha, es porque nos ha faltado la determinación de seguirle.

Num 679 Una vez más has sentido a Cristo muy cerca. -Y una vez más has comprendido que todo lo tienes que hacer por El.

Num 680 Acércate más al Señor..., ¡más! -Hasta que se convierta en tu Amigo, en tu Confidente, en tu Guía.

Num 681 Cada día te notas más metido en Dios..., me dices. -Entonces, cada día estarás más cerca de tus hermanos.

Num 682 Si hasta ahora, antes de encontrarle, querías correr en tu vida con los ojos abiertos, para enterarte de todo; desde este momento..., ¡a correr con la mirada limpia!, para ver con El lo que verdaderamente te interesa.

Num 683 Cuando hay vida interior, con la espontaneidad con que la sangre acude a la herida, así se recurre a Dios ante cualquier contrariedad.

Num 684 "Este es mi Cuerpo...", y Jesús se inmoló, ocultándose bajo las especies de pan. Ahora es