s nunca una actitud de suficiencia frente a las cosas de la Iglesia, ni frente a los hombres, tus hermanos... Pero, en cambio, esa actitud puede ser necesaria en la actuación social, cuando se trata de defender los intereses de Dios y de las almas, porque ya no se trata de suficiencia, sino de fe y fortaleza, que viviremos con serena y humilde seguridad.

Num 721 Es indiscreto, pueril y ñoño decir amabilidades de los demás o elogiar sus cualidades, delante de los interesados.
       -Así se fomenta la vanidad, y se corre el riesgo de que se "robe" gloria a Dios, a Quien todo se le debe.

Num 722 Procura que tu buena intención vaya siempre acompañada de la humildad. Porque, con frecuencia, a las buenas intenciones se unen la dureza en el juicio, una casi incapacidad de ceder, y un cierto orgullo personal, nacional o de grupo.

Num 723 No te descorazones ante tus errores: reacciona.
       -La esterilidad no es tanto consecuencia de las faltas -sobre todo, si uno se arrepiente-, cuanto de la soberbia.

Num 724 Si has caído, levántate con más esperanza... Sólo el amor propio no entiende que el error, cuando se rectifica, ayuda a conocerse y a humillarse.

Num 725 "No servimos para nada". -Afirmación pesimista y falsa. -Si se quiere, con la gracia de Dios -requisito previo y fundamental-, se puede llegar a servir, como buen instrumento, en muchas empresas.

Num 726 Me hizo pensar la frase dura, pero cierta, de aquel varón de Dios, al contemplar la altanería de aquella criatura: "se viste con la misma piel del diablo, la soberbia".
       Y vino a mi alma, por contraste, el deseo sincero de revestirme con la virtud que predicó Jesucristo, "quia mitis sum et humilis corde", -soy manso y humilde de corazón-; y que ha atraído la mirada de la Trinidad Beatísima sobre su Madre y Madre nuestra: la humildad, el sabernos y sentirnos nada.

	Amistad

Num 727 Cuando te cueste prestar un favor, un servicio a una persona, piensa que es hija de Dios, recuerda que el Señor nos mandó amarnos los unos a los otros.
       -Más aún: ahonda cotidianamente en este precepto evangélico; no te quedes en la superficie. Saca las consecuencias -bien fácil resulta-, y acomoda tu conducta de cada instante a esos requerimientos.

Num 728 Se vive de modo tan precipitado, que la caridad cristiana ha pasado a constituir un fenómeno raro, en este mundo nuestro; aunque -al menos de nombre- se predica a Cristo...
       -Te lo concedo. Pero, ¿qué haces tú que, como católico, has de identificarte con El y seguir sus huellas?: porque nos ha indicado que hemos de ir a enseñar su doctrina a todas las gentes, ¡a todas!, y en todos los tiempos.

Num 729 Los hombres -ha ocurrido siempre en la historia- coaligan sus vidas, para cumplir una misión y un destino colectivos.
       -¿Valdrá menos, para los hombres y las mujeres de hoy, el "único destino"  de la felicidad eterna?

Num 730 Has comprendido el sentido de la amistad, cuando llegaste a sentirte como el pastor de un rebaño pequeñito, al que habías tenido abandonado, y que ahora procuras reunir nuevamente, ocupándote de servir a cada uno.

Num 731 No puedes ser un elemento pasivo tan sólo. Tienes que convertirte en verdadero amigo de tus amigos: "ayudarles". Primero, con el ejemplo de tu conducta. Y luego, con tu consejo y con el ascendiente que da la intimidad.

Num 732 Te ha entusiasmado ese espíritu de hermandad y compañerismo, que descubriste inesperadamente... -Claro: es algo que habías soñado con tanta fuerza, pero que nunca habías visto. No lo habías visto, porque los hombres olvidan que son hermanos de Cristo, de ese amable Hermano nuestro, que entregó su vida por los otros, por todos y por cada uno, sin condiciones.

Num 733 Has tenido la gran suerte de encontrar maestros de verdad, amigos auténticos, que te han enseñado sin reservas todo cuanto has querido saber; no has necesitado de artimañas para "robarles" su ciencia, porque te han indicado el camino más fácil, aunque a ellos les haya costado duro trabajo y sufrimientos descubrirlo... Ahora, te toca a ti hacer otro tanto, con éste, con aquél, ¡con todos!

Num 734 Medítalo bien, y actúa en consecuencia: esas personas, a las que resultas antipático, dejarán de opinar así, cuando se den cuenta de que "de verdad" les quieres. De ti depende.

Num 735 No basta ser bueno: has de parecerlo. ¿Qué dirías de un rosal que no produjera más que espinas?

Num 736 Para caldear a los tibios, es preciso que les rodee el fuego del entusiasmo.
       Muchos podrían gritarnos: ¡no os lamentéis de mi estado!, ¡enseñadme el camino para salir de esta situación, que tanto os entristece!

Num 737 El deber de la fraternidad, con todas las almas, hará que ejercites el "apostolado de las cosas pequeñas", sin que lo noten: con afán de servicio, de modo que el camino se les muestre amable.

Num 738 ¡Qué alma más estrecha la de los que guardan celosamente su "lista de agravios"!... Con esos desgraciados es imposible convivir.
       La verdadera caridad, así como no l