leva cuenta de los "constantes y necesarios" servicios que presta, tampoco anota, "omnia suffert" -soporta todo-, los desplantes que padece.

Num 739 Cumples un plan de vida exigente: madrugas, haces oración, frecuentas los Sacramentos, trabajas o estudias mucho, eres sobrio, te mortificas..., ¡pero notas que te falta algo!
       Lleva a tu diálogo con Dios esta consideración: como la santidad -la lucha para alcanzarla- es la plenitud de la caridad, has de revisar tu amor a Dios y, por El, a los demás. Quizá descubrirás entonces, escondidos en tu alma, grandes defectos, contra los que ni siquiera luchabas: no eres buen hijo, buen hermano, buen compañero, buen amigo, buen colega; y, como amas desordenadamente "tu santidad", eres envidioso.
       Te "sacrificas" en muchos detalles "personales": por eso estás apegado a tu yo, a tu persona y, en el fondo, no vives para Dios ni para los demás: sólo para ti.

Num 740 Te consideras amigo porque no dices una palabra mala. -Es verdad; pero tampoco veo una obra buena de ejemplo, de servicio...
       -Esos son los peores amigos.

Num 741 Primero maltratas... Y, antes de que nadie reaccione, gritas: "ahora, ¡caridad entre todos!"
       -Si empezaras por lo segundo, no llegarías nunca a lo primero.

Num 742 No seas cizañero, como aquél del que afirmaba su propia madre: "usted preséntele a sus amigos, que él se encargará de que esos amigos riñan con usted".

Num 743 No me parece cristiana la fraternidad, de que alardea contigo aquel amigo, que te previene: "me han dicho de ti esta o aquella bárbara calumnia: no te fíes de alguna persona que debe estar metida en tu intimidad"...
       No me parece cristiana, porque a ese "hermano" le falta el arranque noble de acallar al calumniador antes y, después, de comunicarte lealmente su nombre.
       -Si no tiene carácter para exigirse esta conducta, ese "hermano" te expone a dejarte solo en la vida, empujándote a que desconfíes de todos y a que faltes a la caridad con todos.

Num 744 No posees ni pizca de visión sobrenatural y, en los demás, ves sólo personas de mejor o peor posición social. De las almas, ni te acuerdas para nada, ni las sirves. Por eso no eres generoso..., y vives muy lejos de Dios con tu falsa piedad, aunque mucho reces.
       Bien claro ha hablado el Maestro: "apartaos de mí, e id al fuego eterno, porque tuve hambre..., tuve sed..., estaba en la cárcel..., y no me atendisteis".

Num 745 No resulta compatible amar a Dios con perfección, y dejarse dominar por el egoísmo -o por la apatía- en el trato con el prójimo.

Num 746 La amistad verdadera supone también un esfuerzo cordial por comprender las convicciones de nuestros amigos, aunque no lleguemos a compartirlas, ni a aceptarlas.

Num 747 No permitas nunca que crezca la hierba mala en el camino de la amistad: sé leal.

Num 748 Un propósito firme en la amistad: que en mi pensamiento, en mi palabra, en mis obras respecto a mi prójimo -sea quien sea-, no me conduzca como hasta ahora: es decir, que nunca deje de practicar la caridad, que jamás dé paso en mi alma a la indiferencia.

Num 749 Tu caridad ha de estar adecuada, ajustada, a las necesidades de los demás...; no a las tuyas.

Num 750 ¡Hijos de Dios!: una condición que nos transforma en algo más trascendente que en personas que se soportan mutuamente. Escucha al Señor: "vos autem dixi amicos!" -somos sus amigos, que, como El, dan gustosamente su vida los unos por los otros, en la hora heroica y en la convivencia corriente.

Num 751 ¿Cómo se puede pretender que quienes no poseen nuestra fe vengan a la Iglesia Santa, si contemplan el desairado trato mutuo de los que se dicen seguidores de Cristo?

Num 752 La atracción de tu trato amable ha de ensancharse en cantidad y calidad. Si no, tu apostolado se extinguirá en cenáculos inertes y cerrados.

Num 753 Con tu amistad y con tu doctrina -me corrijo: con la caridad y con el mensaje de Cristo-, moverás a muchos no católicos a colaborar en serio, para hacer el bien a todos los hombres.

Num 754 Tomé nota de las palabras de aquel obrero, que comentaba entusiasmado después de participar en esa reunión, que promoviste: "nunca había oído hablar, como se hace aquí, de nobleza, de honradez, de amabilidad, de generosidad..." -Y concluía asombrado: "frente al materialismo de izquierdas o de derechas, ¡esto es la verdadera revolución!"
       -Cualquier alma entiende la fraternidad que Jesucristo ha instaurado: ¡empeñémonos en no desvirtuar esa doctrina!

Num 755 A veces pretendes justificarte, asegurando que eres distraído, despistado; o que, por carácter, eres seco, reservón. Y añades que, por eso, ni siquiera conoces a fondo a las personas con quienes convives.
       -Oye: ¿verdad que no te quedas tranquilo con esa excusa?

Num 756 Pon mucha visión sobrenatural en todos los detalles de tu vida ordinaria, te aconsejé. Y añadí inmediatamente: la convivencia te ofrece muchas ocasiones, a lo largo del día.

Num 757 Vivir la caridad significa respetar la mentalidad de