 los otros; llenarse de gozo por su camino hacia Dios..., sin empeñarse en que piensen como tú, en que se unan a ti.
       -Se me ocurrió hacerte esta consideración: esos caminos, distintos, son paralelos; siguiendo el suyo propio, cada uno llegará a Dios...; no te pierdas en comparaciones, ni en deseos de conocer quién va más alto: eso no importa, lo que interesa es que todos alcancemos el fin.

Num 758 ¡Que el otro está lleno de defectos! Bien... Pero, además de que sólo en el Cielo están los perfectos, tú también arrastras los tuyos y, sin embargo, te soportan y, más aún, te estiman: porque te quieren con el amor que Jesucristo daba a los suyos, ¡que bien cargados de miserias andaban!
       -¡Aprende!

Num 759 Te quejas de que no es comprensivo... -Yo tengo la certeza de que hace lo posible por entenderte. Pero tú, ¿cuándo te esforzarás un poquito por comprenderle?

Num 760 ¡De acuerdo!, lo admito: esa persona se ha portado mal; su conducta es reprobable e indigna; no demuestra categoría ninguna.
       -¡Merece humanamente todo el desprecio!, has añadido.
       -Insisto, te comprendo, pero no comparto tu última afirmación; esa vida mezquina es sagrada: ¡Cristo ha muerto para redimirla! Si El no la despreció, ¿cómo puedes atreverte tú?

Num 761 Si tu amistad se rebaja hasta convertirse en cómplice de las miserias ajenas, se reduce a triste compadreo, que no merece el mínimo aprecio.

Num 762 Verdaderamente la vida, de por sí estrecha e insegura, a veces se vuelve difícil. -Pero eso contribuirá a hacerte más sobrenatural, a que veas la mano de Dios: y así serás más humano y comprensivo con los que te rodean.

Num 763 La indulgencia es proporcional a la autoridad. Un simple juez ha de condenar -quizá reconociendo las atenuantes- al reo convicto y confeso. El poder soberano de un país, algunas veces, concede una amnistía o un indulto. Al alma contrita, Dios la perdona siempre.

Num 764 "A través de vosotros he visto a Dios, que olvidaba mis locuras y mis ofensas, y me acogía con cariño de Padre". Esto escribió a los suyos, contrito, de regreso a la casa paterna, un hijo pródigo del siglo XX.

Num 765 Te ha costado mucho ir apartando y olvidando las preocupacioncillas tuyas, tus ilusiones personales: pobres y pocas, pero arraigadas. -A cambio, ahora estás bien seguro de que tu ilusión y tu ocupación son tus hermanos, y sólo ellos, porque en el prójimo has aprendido a descubrir a Jesucristo.

Num 766 "¡El ciento por uno!"... ¡Cómo te acordabas hace unos días de esa promesa del Señor!
       -En la fraternidad que se vive entre tus compañeros de apostolado, te lo aseguro, encontrarás ese ciento por uno.

Num 767 ¡Cuántos temores y cuántos peligros puede disipar el amor verdadero entre los hermanos, que no se nombra -porque entonces parece como si se profanase-, pero que resplandece en cada detalle!

Num 768 Acude en confidencia segura, todos los días, a la Virgen Santísima. Tu alma y tu vida saldrán reconfortadas. -Ella te hará participar de los tesoros que guarda en su corazón, pues "jamás se oyó decir que ninguno de cuantos han acudido a su protección ha sido desoído".

	Voluntad

Num 769 Para ir adelante, en la vida interior y en el apostolado, no es la devoción sensible lo necesario; sino la disposición decidida y generosa, de la voluntad, a los requerimientos divinos.

Num 770 Sin el Señor no podrás dar un paso seguro. -Esta certeza de que necesitas su ayuda, te llevará a unirte más a El, con recia confianza, perseverante, ungida de alegría y de paz, aunque el camino se haga áspero y pendiente.

Num 771 Mira la gran diferencia que media entre el modo de obrar natural y el sobrenatural. El primero comienza bien, para acabar aflojando luego. El segundo comienza igualmente bien..., pero después se esfuerza por proseguir aún mejor.

Num 772 No es malo comportarse bien por nobles razones humanas. -Pero... ¡qué diferencia cuando "mandan" las sobrenaturales!

Num 773 Al contemplar esa alegría ante el trabajo duro, preguntó aquel amigo: pero ¿se hacen todas esas tareas por entusiasmo? -Y le respondieron con alegría y con serenidad: "¿por entusiasmo?..., ¡nos habríamos lucido!"; "per Dominum Nostrum Iesum Christum!" -¡por Nuestro Señor Jesucristo!, que nos espera de continuo.

Num 774 El mundo está necesitando que despertemos a los somnolientos, que animemos a los tímidos, que guiemos a los desorientados; en una palabra, que los encuadremos en las filas de Cristo, para que no se echen a perder tantas energías.

Num 775 Quizá a ti también te aproveche aquella industria sobrenatural -delicadeza de voluntario amor- que se repetía un alma muy de Dios, ante las distintas exigencias: "ya es hora de que te decidas, de verdad, a hacer algo que merezca la pena".

Num 776 ¿Qué perfección cristiana pretendes alcanzar, si haces siempre tu capricho, "lo que te gusta"...? Todos tus defectos, no combatidos, darán un lógico fruto constante de malas obras. Y tu voluntad -que no estará templada en una lucha perseverante- no te s