? ¿No? -Entonces, ¿cómo hablas de lo que no sabes?

Num 916 Responde a ese murmurador: ya se lo contaré o hablaré con el interesado.

Num 917 Ha escrito un autor contemporáneo: "el chismorreo es siempre inhumano; revela una valía personal mediocre; es un signo de ineducación; demuestra falta de sentimiento distinguido; es indigno del cristiano".

Num 918 Evita siempre la queja, la crítica, las murmuraciones...: evita a rajatabla todo lo que pueda introducir discordia entre hermanos.

Num 919 Tú, que estás constituido en muy alta autoridad, serías imprudente si interpretases el silencio de los que escuchan como signo de aquiescencia: piensa que no les dejas que te expongan sus sugerencias, y que te sientes ofendido si llegan a comunicártelas. -Has de corregirte.

Num 920 Esta ha de ser tu actitud ante la difamación. Primero, perdonar: a todos, desde el primer instante y de corazón. -Después, querer: que no se te escape ni una falta de caridad: ¡responde siempre con amor!
       -Pero, si se ataca a tu Madre, a la Iglesia, defiéndela valientemente; con calma, pero con firmeza y con entereza llena de reciedumbre, impide que manchen, o que estorben, el camino por donde han de ir las almas, que quieren perdonar y responder con caridad, cuando sufren injurias personales.

Num 921 El pueblo más pequeño -comentaba uno, cansado de murmuraciones- debería ser como la capital.
       -No sabía, pobre, que es lo mismo.
       -Tú, por amor a Dios y al prójimo, no caigas en un defecto tan pueblerino..., y tan poco cristiano. -De los primeros seguidores de Cristo se afirmaba: ¡mirad cómo se quieren! ¿Cabe decir lo mismo de ti, de mí, a toda hora?

Num 922 Las críticas contra las obras de apostolado suelen ser de dos estilos: unos presentan la labor como una estructura complicadísima...; otros la tildan de faena cómoda y fácil.
       En el fondo, esa "objetividad" se reduce a miras estrechas, con una buena dosis de charlatana gandulería. -Pregúntales sin enfado: ¿vosotros, qué hacéis?

Num 923 Para los mandatos de tu fe, quizá no puedes pedir simpatía, pero has de exigir respeto.

Num 924 Quienes te han hablado mal de ese amigo leal a Dios, son los mismos que murmurarán de ti, cuando te decidas a portarte mejor.

Num 925 Determinados comentarios solamente pueden herir a los que se sienten tocados. Por eso, cuando se camina -cabeza y corazón- tras el Señor, las críticas se acogen como purificación, y sirven de acicate para avivar el paso.

Num 926 La Trinidad Beatísima ha coronado a nuestra Madre.
       -Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, nos pedirá cuenta de toda palabra ociosa. Otro motivo para que digamos a Santa María que nos enseñe a hablar siempre en la presencia del Señor.

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Num 927 Convéncete: tu apostolado consiste en difundir bondad, luz, entusiasmo, generosidad, espíritu de sacrificio, constancia en el trabajo, profundidad en el estudio, amplitud en la entrega, estar al día, obediencia absoluta y alegre a la Iglesia, caridad perfecta...
       -Nadie da lo que no tiene.

Num 928 Para ti, todavía joven y que acabas de emprender el camino, este consejo: como Dios se lo merece todo, procura destacar profesionalmente, para que puedas después propagar tus ideas con mayor eficacia.

Num 929 No lo olvides: tanto mejor convencemos cuanto más convencidos estamos.

Num 930 "No se enciende la luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero, a fin de que alumbre a todos los de la casa; brille así vuestra luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".
       Y, al final de su paso por la tierra, manda: "euntes docete" -id y enseñad. Quiere que su luz brille en la conducta y en las palabras de sus discípulos, en las tuyas también.

Num 931 Resulta chocante la frecuencia con que, ¡en nombre de la libertad!, tantos tienen miedo -¡y se oponen!- a que los católicos sean sencillamente buenos católicos.

Num 932 Guárdate de los propagadores de calumnias e insinuaciones, que unos recogen por ligereza y otros por mala fe, destruyendo la serenidad del ambiente y envenenando la opinión pública.
       En ocasiones, la verdadera caridad pide que se denuncien esos atropellos y a sus promotores. Si no, con su conciencia desviada o poco formada, ellos y quienes les oyen pueden razonar: callan, luego otorgan.

Num 933 Vociferan los sectarios contra lo que llaman "nuestro fanatismo", porque los siglos pasan y la Fe católica permanece inmutable.
       En cambio, el fanatismo de los sectarios -porque no guarda relación con la verdad- cambia en cada tiempo de vestidura, alzando contra la Santa Iglesia el espantajo de meras palabras, vacías de contenido por sus hechos: "libertad", que encadena; "progreso", que devuelve a la selva; "ciencia", que esconde ignorancia... Siempre un pabellón que encubre vieja mercancía averiada.
       ¡Ojalá se haga cada día más fuerte "tu fanatismo" por la Fe, única defensa de la única Verdad!

Num 934 No te