rra, en una cruzada de reciedumbre y de alegría, que remueva hasta los corazones mustios y podridos, y los levante hacia El.

Num 93 Si cortas de raíz cualquier asomo de envidia, y si te gozas sinceramente con los éxitos de los demás, no perderás la alegría.

Num 94 Me abordó aquel amigo: "me han dicho que estás enamorado". -Me quedé muy sorprendido, y sólo se me ocurrió preguntarle el origen de la noticia.
     Me confesó que lo leía en mis ojos, que brillaban de alegría.

Num 95 ¡Cómo sería la mirada alegre de Jesús!: la misma que brillaría en los ojos de su Madre, que no puede contener su alegría -"Magnificat anima mea Dominum!" -y su alma glorifica al Señor, desde que lo lleva dentro de sí y a su lado.
     ¡Oh, Madre!: que sea la nuestra, como la tuya, la alegría de estar con El y de tenerlo.

	Audacia

Num 96 No seáis almas de vía estrecha, hombres o mujeres menores de edad, cortos de vista, incapaces de abarcar nuestro horizonte sobrenatural cristiano de hijos de Dios. ¡Dios y audacia!

Num 97 Audacia no es imprudencia, ni osadía irreflexiva, ni simple atrevimiento.
     La audacia es fortaleza, virtud cardinal, necesaria para la vida del alma.

Num 98 Te decidiste, más por reflexión que por fuego y entusiasmo. Aunque deseabas tenerlo, no hubo lugar para el sentimiento: te entregaste, al convencerte de que Dios lo quería.
     Y, desde aquel instante, no has vuelto a "sentir" ninguna duda seria; sí, en cambio, una alegría tranquila, serena, que en ocasiones se desborda. Así paga Dios las audacias del Amor.

Num 99 He leído un proverbio muy popular en algunos países: "el mundo es de Dios, pero Dios lo alquila a los valientes", y me ha hecho reflexionar.
     -¿A qué esperas?

Num 100 No soy el apóstol que debiera ser. Soy... el tímido.
       -¿No estarás achicado, porque tu amor es corto? -¡Reacciona!

Num 101 Las dificultades te han encogido, y te has vuelto "prudente, moderado y objetivo".
        -Recuerda que siempre has despreciado esos términos, cuando son sinónimos de cobardía, apocamiento y comodidad.

Num 102 ¿Miedo?: es propio de los que saben que obran mal. Tú, nunca.

Num 103 Hay una cantidad muy considerable de cristianos que serían apóstoles..., si no tuvieran miedo.
       Son los mismos que luego se quejan, porque el Señor -¡dicen!- les abandona: ¿qué hacen ellos con Dios?

Num 104 Somos muchos; con la ayuda de Dios, podemos llegar a todas partes, comentan entusiasmados.
       -¿Por qué te amilanas, entonces? Con la gracia divina, puedes llegar a ser santo, que es lo que interesa.

Num 105 Cuando remuerde la conciencia, por haber dejado de realizar una cosa buena, es señal de que el Señor quería que no la omitiéramos.
       -Efectivamente. Además, ten por cierto que "podías" haberla hecho, con la gracia de Dios.

Num 106 No lo olvidemos: en el cumplimiento de la Voluntad divina, las dificultades se pasan por encima..., o por debajo..., o de largo. Pero..., ¡se pasan!

Num 107 Cuando se trabaja para extender una empresa apostólica, el "no" nunca es una respuesta definitiva: ¡insistid!

Num 108 Eres demasiado "precavido" o demasiado poco "sobrenatural" y, por eso, te pasas de listo: no te inventes tú mismo las "pegas", ni quieras despejarlas todas.
       -Quizá el que te escucha sea menos "listo" o más "generoso" que tú y, como cuenta con Dios, no te pondrá tantos peros.

Num 109 Hay unos modos de obrar tan prudenciales que, en una palabra, significan pusilanimidad.

Num 110 Convéncete: cuando se trabaja por Dios, no hay dificultades que no se puedan superar, ni desalientos que hagan abandonar la tarea, ni fracasos dignos de este nombre, por infructuosos que aparezcan los resultados.

Num 111 Tu fe es demasiado poco operativa: se diría que es de beato, más que de hombre que lucha por ser santo.

Num 112 ¡Serenidad!, ¡audacia!
       Desbarata con esas virtudes la quinta columna de los tibios, de los asustados, de los traidores.

Num 113 Me aseguraste que querías luchar sin tregua. Y ahora me vienes alicaído.
       Mira, hasta humanamente, conviene que no te lo den todo resuelto, sin trabas. Algo -¡mucho!- te toca poner a ti. Si no, ¿cómo vas a "hacerte" santo?

Num 114 No te lanzas a trabajar en esa empresa sobrenatural, porque -así lo dices tú- tienes miedo a no saber agradar, a hacer una gestión desafortunada. -Si pensaras más en Dios, esas sinrazones desaparecerían.

Num 115 A veces considero que unos pocos enemigos de Dios y de su Iglesia viven del miedo de muchos buenos, y me lleno de vergüenza.

Num 116 Mientras hablábamos, afirmaba que prefería no salir nunca del chamizo donde vivía, porque le gustaba más contar las vigas de "su" cuadra que las estrellas del cielo.
       -Así son muchos, incapaces de prescindir de sus pequeñas cosas, para levantar los ojos al cielo: ¡ya es hora de que adquieran una visión de más altura!

Num 117 Comprendo la alegría sobrenatural y humana de aquél, que tenía la fortuna de ser una avanzadilla en la siembra divina.
       "Es estupendo sentirse