idad, de alegría, de presencia de Dios y de visión sobrenatural.
       -No entiendo tu abulia. Si tropiezas con un grupo de compañeros un poco difícil -que quizá ha llegado a ser difícil por tu abandono-, te desentiendes de ellos, escurres el bulto, y piensas que son un peso muerto, un lastre que se opone a tus ilusiones apostólicas, que no te entenderán...
       -¿Cómo quieres que te oigan si, aparte de quererles y servirles con tu oración y mortificación, no les hablas?...
       -¡Cuántas sorpresas te llevarás el día en que te decidas a tratar a uno, a otro, y a otro! Además, si no cambias, con razón podrán exclamar, señalándote con el dedo: "hominem non habeo!" -¡no tengo quien me ayude!

Num 955 Oyeme: las cosas santas, cuando se ven santamente, cuando se viven todos los días santamente..., no se convierten en cosas "de todos los días". El quehacer entero de Jesucristo en esta tierra fue humano, ¡y divino!

Num 956 No puedes conformarte con vivir -dices- como los demás, con fe del montón. -Efectivamente, has de tener fe personal: con sentido de responsabilidad.

Num 957 La Trinidad Santísima te concede su gracia, y espera que la aproveches responsablemente: ante tanto beneficio no cabe andar con posturas cómodas, lentas, perezosas..., porque, además, las almas te esperan.

Num 958 Para ti, que tienes ese gran problema. -Si se plantea bien el asunto, es decir, con serena y responsable visión sobrenatural, la solución se encuentra siempre.

Num 959 Al coger a sus niños en brazos, las madres -las buenas madres- procuran no llevar alfileres que puedan herir a esas criaturas...: al tratar con las almas, hemos de poner toda la suavidad... y toda la energía necesaria.

Num 960 "Custos, quid de nocte!" -¡Centinela, alerta!
       Ojalá tú también te acostumbraras a tener, durante la semana, tu día de guardia: para entregarte más, para vivir con más amorosa vigilancia cada detalle, para hacer un poco más de oración y de mortificación.
       Mira que la Iglesia Santa es como un gran ejército en orden de batalla. Y tú, dentro de ese ejército, defiendes un "frente", donde hay ataques y luchas y contraataques. ¿Comprendes?
       Esa disposición, al acercarte más a Dios, te empujará a convertir tus jornadas, una tras otra, en días de guardia.

Num 961 En el reverso de una vocación "perdida" o de una respuesta negativa a esas llamadas constantes de la gracia, se debe ver la voluntad permisiva de Dios. -Ciertamente: pero, si somos sinceros, bien nos consta que no constituye eximente ni atenuante, porque apreciamos, en el anverso, el personal incumplimiento de la Voluntad divina, que nos ha buscado para Sí, y no ha encontrado correspondencia.

Num 962 Si tú amas de verdad a tu Patria -y estoy seguro de que la amas-, ante un alistamiento voluntario para defenderla de un peligro inminente, no dudarías en inscribir tu nombre.  En momentos de emergencia, ya te lo he escrito, todos son útiles: hombres y mujeres; viejos, maduros, jóvenes y hasta adolescentes. Sólo quedan al margen los incapaces y los niños.
       Cada día se convoca, no ya un alistamiento voluntario -eso es poco-, sino una movilización general de almas, para defender el Reino de Cristo. Y el mismo Rey, Jesús, te ha llamado expresamente por tu nombre. Te pide que luches las batallas de Dios, poniendo a su servicio lo más elevado de tu alma: tu corazón, tu voluntad, tu entendimiento, todo tu ser.
       -Escúchame: la carne, con tu pureza de vida y especialmente con la protección de la Virgen, no es problema. -¿Serás tan cobarde, que intentarás librarte del llamamiento, excusándote con que tienes enfermo el corazón, la voluntad o el entendimiento?... ¿Pretendes justificarte y quedarte en servicios auxiliares?
       -El Señor quiere hacer de ti un instrumento de vanguardia -ya lo eres- y, si vuelves la espalda, no mereces más que lástima, ¡por traidor!

Num 963 Si el tiempo fuera solamente oro..., podrías perderlo quizá. -Pero el tiempo es vida, y tú no sabes cuánta te queda.

Num 964 El Señor convirtió a Pedro -que le había negado tres veces- sin dirigirle ni siquiera un reproche: con una mirada de Amor.
       -Con esos mismos ojos nos mira Jesús, después de nuestras caídas. Ojalá podamos decirle, como Pedro: "¡Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te amo!", y cambiemos de vida.

Num 965 Razonan que, en nombre de la caridad, proceden con delicadeza y comprensión, ante los que atropellan.
       -Ruego a Dios que esa delicadeza y esa comprensión no sean el camuflaje de... sus respetos humanos, ¡de su comodidad!, para permitir que cometan el mal. Porque entonces...  su delicadeza y su comprensión sólo serían complicidad en la ofensa a Dios.

Num 966 No cabe facilitar la conversión de un alma, a costa de hacer posible la perversión de otras muchas.

Num 967 Si alguno aceptara que, entre los corderos, se criasen lobos..., puede imaginarse con facilidad la suerte que correrían sus corderos.

Num 968 Los hombres mediocres, mediocres en cabeza y en espíritu cr