a pereza y una apatía tremendas, para cumplir el plan de vida; todo lo hago a la fuerza y con muy poco espíritu. Ruegue por mí para que pase pronto esta crisis, que me hace sufrir mucho pensando en que puede desviarme del camino".
       -Me limité a contestar: ¿no sabías que el Amor exige sacrificio? Lee despacio las palabras del Maestro "quien no toma su Cruz "cotidie" -cada día, no es digno de Mí". Y más adelante: "no os dejaré huérfanos...". El Señor permite esa aridez tuya, que tan dura se te hace, para que le ames más, para que confíes sólo en El, para que con la Cruz corredimas, para que le encuentres.

Num 150 ¡Qué poco listo parece el diablo!, me comentabas. No entiendo su estupidez: siempre los mismos engaños, las mismas falsedades...
       -Tienes toda la razón. Pero los hombres somos menos listos, y no aprendemos a escarmentar en cabeza ajena... Y satanás cuenta con todo eso, para tentarnos.

Num 151 Oí en cierta ocasión que en las grandes batallas se repite un curioso fenómeno. Aunque la victoria esté asegurada de antemano por la superioridad numérica y de medios, luego, en el tráfago del combate, no faltan momentos en los que amenaza la derrota por la debilidad de un sector. Vienen entonces las órdenes tajantes del alto mando, y se cubren las brechas del flanco en dificultad.
       -Pensé en ti y en mí. Con Dios, que no pierde batallas, seremos siempre vencedores. Por eso, en la pelea para la santidad, si te notas sin fuerzas, escucha los mandatos, haz caso, déjate ayudar,... porque El no falla.

Num 152 Abriste sinceramente el corazón a tu Director, hablando en la presencia de Dios..., y fue estupendo comprobar cómo tú solo ibas encontrando respuesta adecuada a tus intentos de evasión.
       ¡Amemos la dirección espiritual!

Num 153 Te lo concedo: te portas decorosamente... Pero, ¡déjame que te hable con sinceridad!: con ese paso cansino -reconócelo-, además de que no eres feliz del todo, te quedas muy lejos de la santidad.
       Por eso te pregunto: ¿de veras te portas decorosamente?, ¿no tendrás un concepto equivocado del decoro?

Num 154 Así, tonteando, con esa frivolidad interior y exterior, con esas vacilaciones ante la tentación, con ese querer sin querer, es imposible que avances en la vida interior.

Num 155 Siempre he pensado que muchos llaman "mañana", "después", a la resistencia a la gracia.

Num 156 Otra paradoja del camino espiritual: el alma necesitada de menor reforma en su conducta, se afana más por conseguirla, no se detiene hasta alcanzarla. Y al revés.

Num 157 A veces te inventas "problemas", porque no acudes a la raíz de tus modos de comportarte.
       -Lo único que necesitas tú es un decidido cambio de frente: cumplir lealmente tu deber y ser fiel a las indicaciones que te han dado en la dirección espiritual.

Num 158 Has notado con más fuerza la urgencia, la "idea fija" de ser santo; y has acudido a la lucha cotidiana sin vacilaciones, persuadido de que has de cortar valientemente cualquier síntoma de aburguesamiento.
       Luego, mientras hablabas con el Señor en tu oración, has comprendido con mayor claridad que lucha es sinónimo de Amor, y le has pedido un Amor más grande, sin miedo al combate que te espera, porque pelearás por El, con El y en El.

Num 159 ¿Líos?... Sé sincero, y reconoce que prefieres ser esclavo de un egoísmo tuyo, en lugar de servir a Dios o a aquella alma. -¡Cede!

Num 160 "Beatus vir qui suffert tentationem..." -bienaventurado el hombre que sufre tentación porque, después de que haya sido probado, recibirá la corona de Vida.
       ¿No te llena de alegría comprobar que ese deporte interior es una fuente de paz que nunca se agota?

Num 161 "Nunc coepi!" -¡ahora comienzo!: es el grito del alma enamorada que, en cada instante, tanto si ha sido fiel como si le ha faltado generosidad, renueva su deseo de servir -¡de amar!- con lealtad enteriza a nuestro Dios.

Num 162 Te ha dolido en el alma cuando te dijeron: tú, lo que buscas no es la conversión, sino un estuche para tus miserias...; y así, seguir cómodamente -¡pero con sabor de acíbar!- arrastrando esa triste carga.

Num 163 No sabes si será decaimiento físico o una especie de cansancio interior lo que se ha apoderado de ti, o las dos cosas a la vez...: luchas sin lucha, sin el afán de una auténtica mejora positiva, para pegar la alegría y el amor de Cristo a las almas.
       Quiero recordarte las palabras claras del Espíritu Santo: sólo será coronado el que haya peleado "legitime" -de verdad, a pesar de los pesares.

Num 164 Podría portarme mejor, ser más decidido, derrochar más entusiasmo... ¿Por qué no lo hago?
       Porque -perdona mi franqueza- eres un majadero: el diablo conoce de sobra que una de las puertas del alma peor guardadas es la de la tontería humana: la vanidad. Por ahí carga ahora con todas sus fuerzas: recuerdos pseudosentimentales, complejo de oveja negra en su visión histérica, impresión de una hipotética falta de libertad...
       ¿A qué esperas para enterarte de la 